Disfruta la belleza de Panajachel como una comida exquisita

En Panajachel, el lago de Atitlán y los diversos pueblos que lo rodean, cualquier visitante puede enamorarse de su vista, su gente y el misticismo que se encuentra en el lugar. Indígenas con sus trajes típicos, paisajes con hermosos celajes cubriendo los imponentes volcanes a la orilla del bello lago, su muy peculiar fauna y hermosa flora alojada en la cadena montañosa que rodea el anillo de pueblos que habitan en torno al lago, y muchos otros atractivos hacen que de este destino un imperdible de Guatemala.

 

El recorrido es reconfortante y a medida que se avanza, la vista va cubriéndose de verde. Millares de pinos, viveros y cartuchos marcan el borde del camino, donde suelen aparecer vendedores ambulantes vestidos con tejidos teñidos de vivos colores. Desde que se llega a los Encuentros empieza a percibirse una sensación de paz que sólo el magnético pueblo de Atitlán ofrece.

 

Descender por su carretera es aproximarse a un mundo diferente. En donde hace muchos años según una antigua leyenda, la tierra vibró con tal intensidad que lanzó hacia el aire la mayor explosión volcánica de la historia. Luego de la caída de las piedras incandescentes, del derramamiento de lava y fuego todo quedó en silencio y con el pasar de los años fue retomando de nuevo su belleza que lo caracteriza.

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